fanatismo

Fanatismo: el peligroso límite del fan

Seguramente casi todas las personas que estén leyendo este artículo, consideren que alguien cercano es fanático de algo. Incluso muchos de nosotros podemos llegar a suponer que tenemos un nivel de fanatismo sobre alguna cosa en particular.

Están muy extendidas las expresiones del tipo: ¡Soy fanático de este equipo de fútbol! o ¡Soy un fanático de esta banda de música! Sin, embargo, ¿sabemos exactamente lo que significa este término?

¿Qué es el fanatismo?

Una de las características principales de una persona fanática, es la defensa desproporcionada de algo en particular. A diferencia del fan, que simplemente siente admiración hacia algo o alguien, el fanático se ilusiona o preocupa en exceso por ello.

El fanatismo se da, principalmente, respecto a una persona en concreto, una doctrina o una religión. Se suele ver en movimientos religiosos, deportivos o políticos, pero no se puede dar en otros aspectos, como por ejemplo con objetos.

La razón es que, lo que genera el fanatismo, se ha de encontrar en una institución o una disciplina. Solo así la persona será capaz de generar una sensación de identificación. El individuo necesita sentir que parte de su esencia pertenece a dicha doctrina y que forma parte de ese movimiento.

Principales tipos de fanatismo

Uno de los fanatismos más extendidos es el del fútbol

Sería dificil hablar del mundo de la exaltación desmedida sin hacer alusión al fútbol. Aunque partimos de la base de que cada persona tiene una forma de pensar y sentir, un gran porcentaje de fans del fútbol podrían ser considerados fanáticos. Sin duda alguna, esta disciplina se ha convertido y consolidado como uno de los motivos principales de agrupación y pertenencia social.

Tal y como comprobaremos a lo largo de este artículo, el fanatismo puede ser positivo o negativo. Por lo tanto, en el fútbol, esta condición también se puede mostrar de ambas formas. En este deporte, el amor hacia un equipo lleva implícito -en la mayor parte de los casos- el odio hacia otro/os. Es por ello que actualmente el fútbol está relacionado con la agresividad y la violencia, aunque, reiteramos, esta no es una regla genérica.

La religión sigue siendo un sector con muchos fanáticos

Aunque es cierto que, con el paso de los años, el fanatismo por la religión ha ido disminuyendo de forma considerable, este todavía se mantiene.

La religión fue, posiblemente, la primera razón social que encontraron los individuos de este mundo para agruparse en diferentes sectores. Estos grupos dependían del dios, dogma o libros en los que creías.

El fanatismo religioso es posiblemente uno de los más peligrosos, ya que algunas de las grandes masacres de nuestra historia se debieron al mismo. Algunos de ellos siguen incluyendo la autoflagelación o el sacrificio de la vida como solución a algunos problemas. Esto, volvemos a repetir, no es una regla genérica. De hecho, son muchas las religiones y seguidores que vuelcan su fe respetando el resto de derechos humanos.

Otro gran sector de fanáticos se encuentra en la política

El fanatismo político lo podemos ver en casi todas las situaciones actuales en las que la sociedad se ve dividida en base a unas ideologías. Estas, normalmente contrapuestas, pertenecen a políticos de partidos diferentes, con visiones totalmente opuestas. La sociedad, en ese caso, se ve en la necesidad de escoger una «postura» determinada frente a esta disyuntiva.

La política, de la misma forma que pasaba con el fútbol, lleva implícito -en la mayor parte de los casos- el odio hacia el bando opuesto. El individuo toma una medida, regla u opinión del líder de su partido como propia y la defiende con todas las consecuencias.

Idealizar: el fanatismo hacia una persona

Se da sobre todo en actores, cantantes o celebrities/influencers. Se trata de la admiración extrema por una persona, hasta el punto de creer que todo lo que la rodea es envidiable. En ello, se incluye su forma de ser, de pensar, su estilo de vida o sus amistades.

El problema llega cuando el fanático se obsesiona con replicar la personalidad/vida de este famoso, imitándolo y perdiendo su identidad personal.

Los riesgos de ser un fanático

  • Personales: el principal problema personal al que se enfrenta una persona fanática, es a la incapacidad de gestionar emociones correctamente. Cuando la persona fanática pierde su capacidad crítica sobre lo que defiende, pierde parte de su personalidad. El fanatismo le absorbe y no es capaz de alejarse de él.
  • Sociales: a nivel social, el fanatismo puede derivar en aspectos peligrosos que atenten contra ciertos valores. Se da, por ejemplo, cuando la defensa de algo deviene en agresividad e intolerancia hacia otra cosa. Sin duda alguna, el diálogo y la diversidad son la clave de la democracia, y cualquier cosa que atente contra ella, pondría en riesgo su estabilidad y, con ello, muchos valores actuales.

¿Cómo se inicia el fanatismo?

Generalmente, y más allá de gustos personales o decisiones, el fanatismo se inicia principalmente por las siguientes dos razones:

  • Necesidad de pertenencia. El ser humano, en muchas ocasiones, necesita sentir que pertenece a algún grupo. De alguna forma, encontrar la aceptación de cierta parte de la sociedad, le hace aceptarse a sí mismo. La aprobación externa influye en la interna, por lo que encontrar personas con las que compartir puntos en común, puede ayudar al individuo a sentirse más cómodo y menos raro.
  • Cuando no tenemos clara nuestra propia opinión. Sobre todo en las edades más tempranas, aunque no por ello es exclusivo de la gente joven, muchas personas tienen dudas acerca de cómo poner respuesta a las dudas que le va presentando la vida. Muchos individuos, en ocasiones, se ven expuestos a elegir posturas o tomar decisiones, para las que no están lo suficientemente formados.

Evita el pensamiento grupal

Es importante mantenerse alejado del pensamiento grupal en la medida de lo posible. Si bien es cierto que la pertenencia social a algún grupo (ideológico, deportivo, cultural, etc) es casi inevitable, será necesario abstraerse de vez en cuando y ser críticos con aquello a lo que apoyamos.

No hay que olvidar que cuando nos centramos en una postura, ponemos el foco solamente en eso. Por lo tanto, la mayor parte de información que recibimos, ya estará previamente condicionada por esa elección. Ante cualquier situación será importante barajar las opciones y la información relativa a cada una de ellas.

Al fin y al cabo, no tienes por qué coincidir en todos los puntos de tu partido político. Además, deberías disfrutar solamente del resultado de tu equipo y no del fracaso del oponente. Por otro lado, tu ídolo -ese cantante o actor famoso- es una persona como tú, con virtudes, pero también con errores.

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